De acuerdo con los nutricionistas y según la OMS, la ingesta diaria de fruta y verdura recomendada es de cinco piezas, tres raciones de fruta y dos de verdura. Pero, ¿a qué se debe esta importancia? ¿Por qué es fundamental consumir 5 raciones?

En España, solo el 11% de los adultos consume cinco raciones diarias

Consumiendo cinco raciones nos aseguramos de aportar a nuestro organismo las vitaminas y minerales que necesita a lo largo del día, además de hidratarnos, ya que la fruta está compuesta por un 65 – 90% de agua. Eso sin mencionar la cantidad de fibra y antioxidantes que ofrece, una variedad de nutrientes que ayuda a prevenir enfermedades y combatir el sobrepeso y la obesidad.

Es verdad que muy pocos llegan a cumplir las recomendaciones y, otros que sí lo hacen, limitan la variedad ingiriendo siempre la misma fruta. Recuerda combinar diferentes frutas para introducir en tu organismo los diversos nutrientes que ofrece cada tipo. Por ejemplo, las uvas son ricas en antioxidantes y vitamina C, la pera tiene una gran cantidad de vitaminas (A, B1, B3, C, E y K) y minerales o el melón, que es diurético y tiene diferentes vitaminas como la A y la C. No caigas en la rutina y disfruta de la variedad de frutas que existen, que no son pocas.

Las frutas nos ayudan a prevenir enfermedades como problemas cardiovasculares, trastornos digestivos, algunos tipos de cáncer y enfermedades neurodegenerativas

Por otro lado, también es fundamental introducir un elemento vegetal en cada una de nuestras comidas para tener una dieta saludable y equilibrada. Al igual que la fruta, existe una gran cantidad de verduras y hortalizas que podemos combinar en nuestros platos para aprovechar todos sus nutrientes. Debes saber que, por ejemplo, no es lo mismo comer un pimiento verde que uno rojo, ya que el primero tiene vitaminas A y C y el segundo solo contiene vitamina C.

Si no sabes como ingerir mucha verdura, una opción estupenda y muy saludable son las ensaladas. Las ensaladas dan mucho juego y pueden mezclarse con casi cualquier vegetal, incluso con fruta. Puedes usar diferentes tipos de lechuga, zanahorias, pepino, manzana, maiz, tomate… usa tu imaginación. Si por el contrario no te gusta la lechuga o te cuesta comer verduras por su textura o sabor, siempre puedes optar por hacer purés o cremas con diferentes vegetales.

Al fin y al cabo todo es introducirse en el hábito de «comer verde», una vez estás dentro tu cuerpo te lo agradece tanto que lo acabas convirtiendo en una rutina.

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